Dos años de reinvención

Dos años de reinvención
Aquel 28 de mayo de 2012 todo empezó... Haz click y descubre las entradas especiales por el segundo aniversario del blog.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Eterno retorno, náusea, mentira, ansia de creación poética, crítica social, fines e inicios, decadencia y remodelación: dos años de reinvención

Hoy, veintiocho de mayo, se cumplen dos años del acontecimiento mundial más insignificante en décadas. Matizo el término mundial, pues, a pesar de no haber traspasado las fronteras espacio-temporales, a título personal el suceso sí ha sido clave en mi devenir. Hace exactamente dos años, cuando era un -aún más- indefenso joven, abrí las puertas de mi mente con ilusión a un proyecto indefinido, sin límites, perenne. Sin fecha de caducidad hasta hace aproximadamente dos meses, cuando, tras varias intermitencias, decidí posponer -muy a mi pesar- todas las sensaciones que me abrumaban. Fueron unos días interminables y vacíos en los que nada tenía sentido si no lo aliñaba con mi característica reflexión y sinrazón. Todo era demasiado evidente, real, incuestionable, y en esas circunstancias la Filosofía y todas las artes dejaban de tener el sentido completo que antaño poseían. Por unos instantes en los que la presión externa me cosificaba, me dominaba a su antojo, dejé de sentir ese irremediable deseo de crítica racional que durante aquellos casi dos años me había invadido. Una amalgama de sentimientos se pusieron en fila frente a mi puerta, emociones que me golpeaban y me hundían en la miseria y en el nihilismo. Y durante esos aparentemente breves pero inacabables meses sentí como una ráfaga de aire todo aquello que había pasado por mi cabeza desde que decidí comenzar el blog:

Eterno retorno, náusea, mentira, ansia de creación poética, crítica social, fines e inicios, decadencia y remodelación. Y en estas entradas en honor al segundo aniversario, superficialmente inconexas, se encuentra la esencia de lo que para mí significó aquel corto naufragio y esta eterna travesía.

Me sentí y me siento un filósofo de la Antigua Grecia. Noto como el ciclo se repite una y otra vez, que no hay una separación fija de acontecimientos, que todo vuelve a su caudal, que no hay línea que seguir con el fin de llegar a un paradero desconocido.

Me sentí y me siento Sartre. Me doy cuenta de que estoy condenado a ser libre, que a partir de ahora todo depende de mí, que estoy arrojado a un mundo en el que yo soy mi único y máximo responsable.

Me sentí y me siento Wittgenstein. He despertado de la armonía, perfección y verdad que creía que poblaba nuestro Universo para horrorizarme con una realidad acompasada, imperfecta y falsa.

Me sentí y me siento García Márquez y Borges. Soy consciente ahora del poder de la palabra, de mi ansia por escribir, de lo presente que está en nosotros, los seres humanos, la poesía y la belleza.

Me sentí y me siento Spinoza. Busco ante todo un compromiso social y una crítica a lo establecido, deseo crear algo justo, beneficioso e imperecedero para los demás.

Me sentí y me siento ellos, mis compañeros. He descubierto que todo tiene un comienzo y un final, pero no que esto signifique una sumisión en el olvido. Somos una cebolla que va adquiriendo capas pero que, en un momento determinado, se pueden quitar.

Me sentí y me siento Nietzsche. He sido partícipe de mi declive, pero también de mi capacidad de regeneración. Ojalá abandonara lo que me arrastra a la decadencia y construyera en su lugar aquello que me ayude a alcanzar una condición humana superior.

Me sentí y me siento reinventado. Me sentí y me siento diferente. Me sentí y me siento cambiante, pues, en estos dos años de gracias interminables, he crecido lo suficiente como para mejorarme como individuo, pero no tanto como para no reconocerme. Y a la Filosofía, maestra y guía de mi vida desde hace veinticuatro meses, doy a partir de hoy enteramente mi alma.



No hay comentarios:

Publicar un comentario